Somos drogadict@s. Tod@s. Y es una adicción que desconocemos, que no reparamos en ella pese a que nos controla y dictamina nuestras vidas de una forma tan grande que pasa desapercibida.
Y son drogas que creamos nosotros mismos.
Son las emociones.
El cerebro crea en el hipotálamo unas substancias químicas que los receptores neurales absorben. Este proceso simplificado para no aburriros, da lugar a las emociones, y las células se adaptan a esas substancias químicas, haciéndose adictas. ¿Y como se refleja esto en nuestro día a día? Bien, pongamos un ejemplo: una persona negativa que siempre ve el lado malo de las cosas. Cualquier situación, cualquier evento o cualquier anécdota le remite a su visión negativista de la vida. Pero no solo eso, como ya conté nosotros creamos nuestra realidad. Nuestra realidad, la parte que atisbamos, está determinada por nuestra percepción de la Realidad, y nuestra percepción está determinada por nuestros recuerdos y, sorpresa, nuestras emociones.
Siguiendo con la persona del ejemplo, esta persona está siendo controlada por su adicción al sentimiento que le produce el ver la vida de color negro. Una y otra vez repite los mismos patrones de pensamiento y de conducta para vivir situaciones negativas para que el cerebro cree más de la substancia que le hace sentirse bien.
Puede parecer que una persona así no se puede sentir bien, pero siempre que repetimos un patrón de comportamiento es porque nos lleva a ello, ya sea haciéndonos sentir seguros de nuestros argumentos ("tengo razón al pensar así"), logrando que los demás nos presten atención ("voy a dar pena para que me atiendan"), etc. lograr, en fin, lo que nos proponemos.
Entonces tenemos unos patrones de comportamiento que se repiten una y otra vez para hacernos sentir bien.
Lo que ocurre es que entramos en un ciclo sin fin en el que vivimos una y otra vez la misma experiencia con el mismo resultado, y a la larga nos sentimos vacios y desdichados, no encontramos sentido a las cosas y creemos que no hay nada más allá de nuestro sentimiento, lo que nos lleva a seguir repitiendo el comportamiento para sentirnos bien de nuevo, haciendo que cuando se pase nos sintamos mal otra vez...¿veis a donde quiero llegar?
Así que quizá tu digas "¡basta! no quiero seguir en este círculo absurdo y limitado, quiero vivir otras experiencias y quiero que sean buenas."
¿Y como hacemos tal cosa? Controlando la emoción desde el origen.
Al final, toda enseñanza interior se basa en el principio de ser más conscientes de nosotros mismos, de prestarnos más atención, como ya he mencionado con anterioridad.
Cuando comience a manifestarse el sentimiento que deseamos frenar tenemos que observarlo "desde fuera", como si no fuera parte de nosotros. Que no llegue a dominarnos y dictar nuestros pensamientos,palabras y acciones. Antes de coger y estrellar el movil contra el suelo porque te has enfadado con tu interlocutor frena. Siente el enfado, acéptalo, pero obsérvalo a distancia. No dejes que aumente y te controle. Puede resultar dificil porque en el fondo queremos (y aquí está la clave de lo que he explicado hasta ahora) estar enfadados. ¿Y por qué lo queremos? Porque somos adictos a esa substancia que nuestro cerebro crea cuando nos enfadamos.
Tachán.
Así que si deseas frenar el enfado, obsérvalo, acéptalo sin tratar de eliminarlo (porque eso solo te creará un estado de frustración muy grave), pero domínalo tú a él, no él a ti. Te darás cuenta enseguida de que puedes hacerlo y de que ese sentimiento se va haciendo más pequeño hasta que desaparece.
Y os aseguro que funciona, pero como todo en nuestra realidad, tienes que querer que funcione.
El ejemplo más práctico de todo lo que os acabo de decir soy yo mismo, ya que antes de compartir nada aquí, lo vivo.
Tengo una personalidad con tendencia a la depresión. Normalmente gozo de gran sentido del humor y soy bromista, pero también soy fácilmente desmotivable y los contratiempos me afectan mucho. Hace un par de semanas viví unos sucesos que me enfadaron primero y me comenzaron a deprimir después, pero fui consciente de lo que ocurría y quise frenarlo. Logré fijarme en mi estado interior, observarlo desde fuera y dominarlo. No quería deprimirme y por tanto, seguí sintiendo esa sensación que me embargaba pero sin dejarla crecer. Al poco rato desapareció y recobré el buen humor.
Y decidí que tenía que compartirlo con vosotr@s.
Así que una vez más, seamos más conscientes de nuestro interior, no caigamos adictos a nuestros estados negativos de pensamiento y controlemos las emociones, tanto las buenas como las malas, ya que en el equilibrio interior está la llave para crear las vidas que queremos vivir.
Abrazos cósmicos.
Siente las emociones, controla las emociones
jueves, 21 de enero de 2010
Publicado por
Frank Guerra -Servobot-
en
18:27
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


0 comentarios:
Publicar un comentario
Comparte tus pensamientos, por favor :)