Tranquil@s, es más sencillo de lo que parece. En realidad lo que quiero decir es muy corto, pero requiere una explicación.
Una de las primeras cosas de las que me di cuenta cuando (re)emprendí este viaje interior es que el Universo responde a nosotros.
Me explico. Según la física cuántica, el observador de un fenómeno influye en el mismo fenómeno, haciendo que sus resultados sean diferentes de como serían si no fueran observados.
Esto que parece tan complicado es fascinante en sí, pero para lo que quiero hablar es una especie de metáfora para decir que cuando estamos alegres, atraemos cosas alegres. Cuando estamos tristes, atraemos cosas tristes.
Esa es la base. Realmente no es tan complicado, ¿verdad?
El Universo lo creamos con nuestras percepciones, y nuestras percepciones están filtradas a través de nuestra mente, y ahí está la clave. Nosotros definimos lo que nos rodea en base a nuestras circunstancias, que modifican nuestro estado anímico y nuestros pensamientos si no somos conscientes de ello.
Cuando uno tiene un mal día, es más que probable que le ocurran más cosas malas y que ignore las buenas porque está centrado en las malas, y viceversa, cuando se tiene un buen ánimo, los problemas se reducen y las alegrías son más grandes.
Pues bien: algo así, que es básico, lo desconocemos. Es increible lo dificil que puede ser el llegar a esta conclusión. Es más, muchísimas personas no llegan a ella en toda su vida, y viven inmersos en el mar de distracciones y banalidades que nos rodea sin preocuparse de mirar más allá de su ombligo material, olvidando el otro, el importante (es una metáfora, soy mucho de metáforas). Por otra parte es muy fácil olvidar nuestro lado interior hoy en día, lo tienen muy bien montado para tenernos así.
Bien, pero no quiero dar charlas espirituales, lo que quiero es contar cómo me di cuenta de esto. Todo empezó con un libro llamado El Secreto, que se ha convertido en un superventas de los libros de autoayuda estos últimos años. El primer contacto que tuve con él fue con su versión en inglés, que tiene una persona muy importante para mí, pero ante mi pereza de leer en el idioma de Shakespeare y que pensé que se trataba de una novela tipo el Codigo da Vinci, no le presté excesiva atención y lo ignoré.
Tiempo después mi relación con esa persona llegó a su fin, y perdí el contacto con ella a mi pesar. Pasaron los meses y mi estado de ánimo empezó a mejorar poco a poco. Fue cuando me di cuenta de lo que os hablaba: el Universo responde a tu estado de ánimo. Comencé a ver la felicidad en las cosas pequeñas, en los detalles de la vida, en el mundo. Y se hizo la luz: tod@s estamos conectados con todo, y todo responde ante todo. Es una red maravillosa de la que formamos parte y de la que no nos podemos aislar.
Y para darme la razón, el Universo respondio. :)
Estaba en Torrevieja, en una librería que visito en ocasiones, y descubrí la versión en español de El Secreto. Como lo recordaba de su versión original y cómo el marketing le había otorgado un expositor propio que destacaba, le eché un vistazo para ver si por fin descubría de que iba aquel pequeño libro que imitaba el estilo del Código da Vinci (para aprovechar el tirón de la película y el libro, no me cabe duda). Y vi que se trataba de un libro de autoayuda del estilo de tantos otros que proliferan. Yo lo más cercano que he estado de tener libros así es cuando me regalaron Las Nueve Revelaciones y La Decima Revelación, dos novelas que tratan el tema de leyes espirituales también ocultas mucho tiempo, así que como pequeño recordatorio para la persona que tenía el libro y porque me picó la curiosidad, lo compré.
Si conoceis el tema del libro ya sabéis lo que viene a continuación. Para los que no os diré que el libro cuenta exáctamente aquello a lo que yo había llegado por mí mismo: como el Universo responde a nuestros pensamientos y emociones atrayendo aquello que emitimos. Mi sorpresa fue mayúscula, fue la confirmación sin duda de que era verdad.
Desde entonces he tenido multitud de señales de que el Universo está ahí siempre, de que estamos conectados y de que nuestras acciones afectan a los demás y las de los demás a nosotros a múltiples niveles.
De verdad, si tenéis la mente abierta y estáis atentos, vereis esas señales. Es el lenguaje del Universo.
Eso era lo que quería contaros hoy.
Un abrazo.
El Universo es cuántico
viernes, 6 de noviembre de 2009
Publicado por
Frank Guerra -Servobot-
en
20:00
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