Cuando empecé este blog, tenía en mente compartir con nadie los cambios que noto en el día a día, como he expresado en varias ocasiones. En la anterior entrada os hablé del zen, que había descubierto providencialmente. Sigo en ese camino, y estoy dando los primeros pasos en la infinita senda que es el conocerse uno mismo, el darse cuenta de qué no somos lo que pensamos y el tratar de ser feliz, meta última del budismo. Por ahora la rueda del dharma no ha hecho sino comenzar a girar levemente en mi vida, así que poco tengo que ofreceros. Sigo notando cambios, pero ahora veo que todo cambia para seguir igual.
Si a alguien le interesa profundizar más en el Camino Medio, le remito a la multitud de páginas sobre budismo y zen que encontrará y que sabrán explicar mejor que yo de qué trata el budismo y el budismo zen.
Soy mejor desde que he comenzado este camino, y soy consciente de que no he dado sino el primer paso, así que me propongo mejorar infinitamente hasta donde pueda llegar.
Mientras, trataré de acallar al mono que sigue bailando.
Un abrazo.
Dharma
lunes, 16 de agosto de 2010
Publicado por
Frank Guerra -Servobot-
en
19:03
0
comentarios
Sincronicidades y giros de rueda
lunes, 17 de mayo de 2010Ando últimamente dándole vueltas a la idea de que todo está cambiando a un ritmo acelerado. Situaciones que cambian sin previo aviso, giros inesperados de las situaciones y miles de nuevas experiencias salpican el día a día. Quizá sean los tiempos o quizá sean las experiencias acumuladas, aunque seguramente sean ambas ;)
Utilizo una metáfora para imaginarme la "rueda de la vida", el destino, la providencia o como queráis llamar a esa sensación de que las cosas suceden como deben suceder. Imagino una gran rueda de relojería llena de engranajes más pequeños tanto dentro como fuera de ella, cada vivencia hace que gire una muesca, y los grandes acontecimientos hacen que suene un gran "clack" en la gran rueda cuando encaja con otra. En estos meses tengo mucho esa imagen en la cabeza dada la gran cantidad de cosas que suceden a todos los niveles.
Una vez más, el Universo ha respondido a mi esquema mental y me ha ofrecido confirmación a lo que ya pensaba. Si leéis la anterior entrada veréis que llegaba a la conclusión de que atisbamos esta realidad a través de la cerradura que suponen nuestras creencias, prejuicios y opiniones. Utilizamos un filtro para dar forma al todo y hacerlo comprensible.
Bien, la confirmación ha llegado en forma de doctrina oriental, el Zen.
Sabía que existía pero nunca había indagado en profundidad. Incluso teniendo información a mano no le había prestado especial atención. Hasta que decidí comprar un libro sobre el Zen, porque sí.
Y casi ni me sorprendí cuando descubrí que el Zen trata precisamente de llegar a ese punto original total desde el que observamos la realidad. Una disciplina milenaria llegaba para decirme que, en efecto, lo que contemplamos está alterado por todo lo que ronda por nuestra cabeza, y que existe un centro desde el que emana esa observación, libre de cualquier muro o filtro que ponemos a la realidad.
Pretendo explorar más a fondo el Zen, ya que el viaje es el más importante de la vida, el viaje al despertar. Pienso que no lo lograré ya que por ahora creo que implicaría demasiados cambios que no quiero emprender, pero si que voy a tantear los primeros pasos a ver qué tal resulta la experiencia. Quizá decida avanzar más o quizá decida explorar otras facetas de la realidad, como siempre he hecho.
Por otra parte cada vez siento más que la ciencia y la espiritualidad tienden a estar cada vez más unidas hasta que lleguen a encontrarse y viajar de la mano. La física cuántica confirma lo que tradiciones antiguas sabían ya: el Universo es un Todo, la Realidad que percibimos es incompleta, modificamos esa realidad con el simple hecho de observarla, el Todo está en las partes y en cada parte está el Todo. En resumen se puede hablar de que Todo Es Perfecto Tal y Como Es, una de las nobles verdades del budismo...
Publicado por
Frank Guerra -Servobot-
en
18:12
0
comentarios
Niveles de consciencia
jueves, 4 de marzo de 2010Llevaba tiempo queriendo hablar de esto, pero no encontraba la forma más apropiada.
He hablado anteriormente de niveles de realidad, ligados a nuestro nivel propio de consciencia. En este tiempo he tenido oportunidad de comprobar perfectamente lo que esto significa, y una vez más he recibido respuesta a mi pregunta.
El ser humano tiene horror vacui mental, y tiende a rellenar aquello que no comprende, los huecos que se le presentan, de forma que el universo se convierta en un lugar comprensible y habitable para él. Así crea su propia realidad, su visión de las cosas y sus creencias y sentimientos.
Ahora bien, todo esto depende del nivel personal de consciencia que cada uno tenga. Configuramos lo que nos rodea usando las herramientas que tenemos más a mano, y entre esas herramientas se encuentran la educación recibida y el entorno social (en un grado pequeño pero importante), la inteligencia personal (más importante pero no definitoria) y la capacidad para aceptar que hay mucho más que desconocemos que lo que conocemos (clave principal).
Queda claro que sin estas herramientas, el ser humano se encuentra atrapado en su propio interior, incapaz de poder ver la realidad más que por el ojo de la cerradura, pero lo importante, el primer paso, es darse cuenta de que estamos mirando por esa cerradura.
Porque descubrimos que alrededor de la cerradura hay una puerta.
Y podemos abrirla.
Claro que después de la puerta abierta, pasaremos a una habitación, y en esa habitación veremos que hay una ventana, que da a un patio trasero, que lleva a una calle... el camino del conocimiento es infinito. Lo cual personalmente me llena de gozo ante la perspectiva que supone eso.
Lo que expongo no es dificil de comprobar. Segúramente no os costará mucho mirar a vuestro alrededor en vuestro entorno cercano y encontrar múltiples ejemplos de lo que digo: Personas que reciben parte de la información y la completan con sus creencias. Personas que manifiestan opiniones basadas en su percepción de las cosas o gente que juzga algo o alguien sin saber qué ha ocurrido realmente y sin tomarse la molestia de hacerlo. Hasta cierto punto es normal, como indicaba antes, ese horror vacui se apodera de todos, es puro mecanismo de supervivencia unido al intelecto del homo sapiens para mantener la cordura mediante parámetros de la realidad aceptados y comprensibles. Lo que resulta peligroso no es no darse cuenta de que actuamos así, sino el negarnos a expandir nuestras barreras mentales aun sabiendo que es muy probable que estemos equivocados.
¿Y por qué ocurre eso? Pues volvemos de nuevo a recordar lo dicho acerca de las adicciones a las emociones, y al miedo que produce el cambio de paradigmas que pueden tambalear los cimientos de nuestra realidad, construida metódicamente a lo largo de toda la vida.
Bien, es misión de cada un@ preguntarse hasta que punto es capaz de cambiar sus parámetros y atreverse a cruzar esa puerta o quedarse mirando por el ojo de la cerradura tranquilamente y seguro.
Yo tomé mi decisión hace tiempo, y el Universo no deja de fascinarme desde entonces.
Un abrazo.
Publicado por
Frank Guerra -Servobot-
en
19:21
0
comentarios
Siente las emociones, controla las emociones
jueves, 21 de enero de 2010Somos drogadict@s. Tod@s. Y es una adicción que desconocemos, que no reparamos en ella pese a que nos controla y dictamina nuestras vidas de una forma tan grande que pasa desapercibida.
Y son drogas que creamos nosotros mismos.
Son las emociones.
El cerebro crea en el hipotálamo unas substancias químicas que los receptores neurales absorben. Este proceso simplificado para no aburriros, da lugar a las emociones, y las células se adaptan a esas substancias químicas, haciéndose adictas. ¿Y como se refleja esto en nuestro día a día? Bien, pongamos un ejemplo: una persona negativa que siempre ve el lado malo de las cosas. Cualquier situación, cualquier evento o cualquier anécdota le remite a su visión negativista de la vida. Pero no solo eso, como ya conté nosotros creamos nuestra realidad. Nuestra realidad, la parte que atisbamos, está determinada por nuestra percepción de la Realidad, y nuestra percepción está determinada por nuestros recuerdos y, sorpresa, nuestras emociones.
Siguiendo con la persona del ejemplo, esta persona está siendo controlada por su adicción al sentimiento que le produce el ver la vida de color negro. Una y otra vez repite los mismos patrones de pensamiento y de conducta para vivir situaciones negativas para que el cerebro cree más de la substancia que le hace sentirse bien.
Puede parecer que una persona así no se puede sentir bien, pero siempre que repetimos un patrón de comportamiento es porque nos lleva a ello, ya sea haciéndonos sentir seguros de nuestros argumentos ("tengo razón al pensar así"), logrando que los demás nos presten atención ("voy a dar pena para que me atiendan"), etc. lograr, en fin, lo que nos proponemos.
Entonces tenemos unos patrones de comportamiento que se repiten una y otra vez para hacernos sentir bien.
Lo que ocurre es que entramos en un ciclo sin fin en el que vivimos una y otra vez la misma experiencia con el mismo resultado, y a la larga nos sentimos vacios y desdichados, no encontramos sentido a las cosas y creemos que no hay nada más allá de nuestro sentimiento, lo que nos lleva a seguir repitiendo el comportamiento para sentirnos bien de nuevo, haciendo que cuando se pase nos sintamos mal otra vez...¿veis a donde quiero llegar?
Así que quizá tu digas "¡basta! no quiero seguir en este círculo absurdo y limitado, quiero vivir otras experiencias y quiero que sean buenas."
¿Y como hacemos tal cosa? Controlando la emoción desde el origen.
Al final, toda enseñanza interior se basa en el principio de ser más conscientes de nosotros mismos, de prestarnos más atención, como ya he mencionado con anterioridad.
Cuando comience a manifestarse el sentimiento que deseamos frenar tenemos que observarlo "desde fuera", como si no fuera parte de nosotros. Que no llegue a dominarnos y dictar nuestros pensamientos,palabras y acciones. Antes de coger y estrellar el movil contra el suelo porque te has enfadado con tu interlocutor frena. Siente el enfado, acéptalo, pero obsérvalo a distancia. No dejes que aumente y te controle. Puede resultar dificil porque en el fondo queremos (y aquí está la clave de lo que he explicado hasta ahora) estar enfadados. ¿Y por qué lo queremos? Porque somos adictos a esa substancia que nuestro cerebro crea cuando nos enfadamos.
Tachán.
Así que si deseas frenar el enfado, obsérvalo, acéptalo sin tratar de eliminarlo (porque eso solo te creará un estado de frustración muy grave), pero domínalo tú a él, no él a ti. Te darás cuenta enseguida de que puedes hacerlo y de que ese sentimiento se va haciendo más pequeño hasta que desaparece.
Y os aseguro que funciona, pero como todo en nuestra realidad, tienes que querer que funcione.
El ejemplo más práctico de todo lo que os acabo de decir soy yo mismo, ya que antes de compartir nada aquí, lo vivo.
Tengo una personalidad con tendencia a la depresión. Normalmente gozo de gran sentido del humor y soy bromista, pero también soy fácilmente desmotivable y los contratiempos me afectan mucho. Hace un par de semanas viví unos sucesos que me enfadaron primero y me comenzaron a deprimir después, pero fui consciente de lo que ocurría y quise frenarlo. Logré fijarme en mi estado interior, observarlo desde fuera y dominarlo. No quería deprimirme y por tanto, seguí sintiendo esa sensación que me embargaba pero sin dejarla crecer. Al poco rato desapareció y recobré el buen humor.
Y decidí que tenía que compartirlo con vosotr@s.
Así que una vez más, seamos más conscientes de nuestro interior, no caigamos adictos a nuestros estados negativos de pensamiento y controlemos las emociones, tanto las buenas como las malas, ya que en el equilibrio interior está la llave para crear las vidas que queremos vivir.
Abrazos cósmicos.
Publicado por
Frank Guerra -Servobot-
en
18:27
0
comentarios
